Cuatro principios principales para el control de la contaminación en salas blancas
Para mantener y controlar la limpieza de una sala blanca, son esenciales sistemas de gestión adecuados junto con la inversión en hardware y equipos.
Fuente de contaminación
Las fuentes de contaminación en las salas blancas se dividen en externas e internas. Las fuentes externas incluyen principalmente el suministro de aire procedente de sistemas de aire acondicionado, la infiltración de aire a través de huecos, estructuras de edificios, prendas de vestir para salas blancas, materiales de conductos, suministro de agua y disolventes. Las fuentes internas consisten en equipos de producción, personal, herramientas, procesos de producción, mesas de trabajo y materiales de embalaje.
Control de fuentes de contaminación
Prevenir la infiltración de polvo externo
Mantenga una presión positiva superior a 5 Pa en la sala blanca y garantice la total estanqueidad de la construcción. Limpiar minuciosamente el personal, los equipos y las materias primas antes de su ingreso. Instale y mantenga adecuadamente los filtros de aire también.
Evite la generación de polvo en interiores
Medidas de control clave: seleccionar materiales apropiados para las paredes y pisos de las salas blancas, controlar la generación de polvo de los equipos de producción, gestionar el personal en el sitio y la vestimenta de las salas blancas, y utilizar dispositivos especiales dedicados a las salas blancas.
Evite la acumulación de polvo en el interior
Las paredes deberán ser lisas y libres de rincones muertos. La sala blanca requiere mantenimiento y limpieza regulares. Reserve espacio adecuado alrededor de todo el equipo.
Elimine las partículas de polvo en el aire de manera oportuna
Asegure una tasa de cambio de aire suficiente, una distribución racional del espacio y una velocidad de flujo de aire adecuada para los sistemas de escape y el aire acondicionado.